Nosotras somos el obrador las 3 calero y vivimos cada hornada como si fuese la primera. Nuestras perrunillas —también llamadas tortas de manteca— huelen a hogar: cáscara de limón, canela fina y ese crujir sutil que se rinde a un interior tierno. Elaboramos a diario lotes cortos, sin conservantes, cuidando masa, tiempos y reposos para que lleguen a tu mesa con el punto perfecto. Si buscas comprar tradición bien hecha, aquí te contamos cómo lo hacemos nosotras y qué tener en cuenta para acertar.
Qué son las perrunillas y por qué enamoran
Las perrunillas son un clásico de la repostería popular de Extremadura y Andalucía: piezas redondas, doradas, con borde ligeramente cuarteado y una miga que se deshace sin ser quebradiza. En nuestro obrador, la personalidad la marca un toque de limón y canela que perfuma desde que abres la caja. Además, nos encanta usar ajonjolí como sello propio: aporta una nota tostada que marida con la almendra y eleva el aroma de la manteca. Cuando las pruebas con café o té, sale a relucir el contraste que buscamos: crujiente por fuera y tierno por dentro. No hay atajos: si la grasa no está bien equilibrada, la miga se reseca; si nos pasamos, se “aceitan”. Por eso afinamos la fórmula y el horneado cada temporada.
Ingredientes clave y proporciones que marcan la textura
En las 3 calero trabajamos con harina de trigo, huevo, azúcar, almendra y manteca de cerdo ibérica al 20 %. Ese 20 % es nuestro “punto de equilibrio”: suficiente para obtener una mordida sedosa sin perder estructura. Integramos ralladura de limón, canela y un guiño de ajonjolí que, además de sabor, contribuye a la identidad visual. Usamos bicarbonato sódico (E-500) para dar ligereza y evitar un desarrollo excesivo de gluten. La manteca que empleamos incluye antioxidante E-320 (BHA), algo habitual para mantener estabilidad sin recurrir a conservantes añadidos en la receta final. Resultado: perrunillas con miga corta, amable y aromática, que aguantan bien la sobremesa sin perder gracia.
Receta de perrunillas tradicionales paso a paso (como las hacemos nosotras)
- Aromatizar la grasa. Mezclamos manteca a temperatura ambiente con azúcar hasta blanquear. Incorporamos ralladura de limón y canela: aquí nace la firma de la casa.
- Emulsionar con huevo. Añadimos el huevo poco a poco para no “cortar” la mezcla. Buscamos una crema lisa y brillante.
- Secos y punto de sal. Tamizamos harina con bicarbonato. Integramos en 2–3 tandas, lo justo para formar masa tierna que no se pega a las manos.
- Formado. Hacemos porciones del tamaño de una nuez grande; marcamos con almendra y espolvoreamos ajonjolí.
- Horneado. Calor arriba/abajo 180 °C durante 18–22 min, hasta que el borde empiece a dorar. Queremos grieta bonita y base cocida, no tostada.
- Reposo. En rejilla, 30–40 min. La miga se asienta y emerge el crujiente exterior.
Tip del obrador: si la cocina está muy seca, cubre las bandejas con paño 10 minutos tras el horneado; así las perrunillas conservan ternura interior sin perder la corteza.
Variantes populares: con almendra, con anís/aguardiente, sin conservantes
La base admite juegos sutiles:
- Con almendra en trozo y molida. Intensifica textura y perfume; nosotras preferimos almendra repelada para un dorado uniforme.
- Con anís o aguardiente. Tradición muy extendida: aporta volatilidad aromática. Si lo usas, baja un punto la ralladura de limón para evitar competir.
- Sin conservantes. Como nosotras: confiamos en materias primas frescas y en un envasado cuidadoso. Nuestras cajas van en formato de 12 unidades (~300 g), ideal para mantener frescura y rotación. Si vienes a comprar al obrador o haces tu compra online, verás la misma filosofía: ingredientes claros y proceso artesanal.
Cómo conservarlas para que sigan crujientes por fuera y tiernas por dentro
- Frío no, aire controlado sí. Mejor lugar fresco y seco; la nevera reblandece la grasa y mata aromas.
- Envase. Lata o caja con cierre, con hoja de papel sulfurizado para absorber exceso de grasa natural.
- Rotación. Abrir, disfrutar, cerrar: la exposición continua al aire resta fragancia. Con nuestro formato de 12, la compra dura lo que debe: ni sobra, ni falta.
- Reanimar. Si llevan días, 3–4 min a 150 °C recuperan el borde crujiente sin resecar el corazón.
Comprar perrunillas artesanales online: qué mirar antes de elegir
Cuando vayas a comprar perrunillas, fíjate en:
- Procedencia y obrador. Transparencia sobre quién las hace (en nuestro caso, nosotras, las 3 calero).
- Ingredientes y proporciones. Busca claridad: manteca al 20 %, harina de trigo, huevo, azúcar, almendra, limón, canela, ajonjolí.
- Formato/peso. Porciones estables: 12 uds (~300 g) evitan oxidación por apertura prolongada.
- Envasado y tiempos. Lotes cortos, rotación alta, envío ágil y empaquetado que proteja grietas y coronas de almendra.
- Expectativa sensorial. Promesa de crujiente exterior + ternura interior; si puedes, mira fotos reales del lote.
¿Lista para comprar? Pásate por nuestra ficha: perrunillas / tortas de manteca artesanales.
Alérgenos y seguridad alimentaria
Transparencia total: nuestras perrunillas contienen gluten, huevo, frutos de cáscara (almendra) y semillas de sésamo (ajonjolí). Si tienes intolerancias, consúltanos antes de comprar: preferimos asesorarte que fallar a tus expectativas.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia a estas perrunillas de las galletas de manteca comunes?
El 20 % de manteca ibérica, el perfume limón-canela y nuestro punto de ajonjolí para un acabado más expresivo.
¿Se pueden hacer sin anís?
Sí. Nosotras priorizamos el perfil cítrico-especiado y dejamos el anís como variante opcional.
¿Cuánto duran en buen estado?
Bien conservadas, 7–10 días mantienen crujiente y aroma. Más allá, siguen ricas, pero pierden chispa.
¿Puedo comprarlas online?
Claro: aquí tienes nuestras perrunillas / tortas con envío cuidadoso.
Conclusión
En las 3 calero defendemos la repostería que cuenta historias: materias primas nobles, procesos cortos y un resultado honesto. Si te apetecen perrunillas que crujan por fuera y se deshagan por dentro, con limón, canela y un guiño de ajonjolí, estás a un clic de comprar tus próximas tortas.






